¡QUE LO HAGAN OBISPO HOMBRE!

Sería una novedad, un obispo más pendiente de las cosas de Dios que de las cosas de los hombres.

Me refiero a Santiago Cantera, lógicamente, abad del monasterio benedictino del Valle de los Caídos.

Antes de seguir una precisión, ya hay un obispo de este estilo, monseñor Reig Pla, el problema es que está muy solo, y España es muy grande.

En cuando al abad, unos comentarios para acercarnos a su figura.

Tengo 2 libros suyos: San Bernardo o el Medievo en plenitud y La crisis de Occidente.

El primero creo que lo escribió cuando aún no era monje. No sé si el proceso para escribir el libro despertó su vocación o ya era una cosa que bullía en su interior.

Tiempo después compré La crisis de Occidente, libro que aún no he leído. Le perdí la pista hasta que un amigo me comentó que había profesado los votos monásticos.

No supe nada de él hasta que el presidente Zapatero decidió arremeter contra el Valle de los Caídos. Entonces ya era abad y se rebeló como un monje de una Fe profunda, lleno de Esperanza y con un sentido sobrenatural que, ciertamente, llamó mi atención, pues contrastaba vivamente con la palabrería vacía tan del gusto de muchos eclesiásticos de estos días.

El gobierno atacó con el cierre del Valle por supuestas obras y el abad contraatacó organizando Misas al aire libre, llegándose a los 12 kilómetros de retenciones alguno de los domingos.

En esas Misas regaló alguno de los sermones más profundos que he oído los últimos años.

Tomo sólo como ejemplo la del 7 de noviembre de 2010.

Las lecturas de hoy resultan sugerentes sobre todo para dos aspectos de nuestra vida actual. Por un lado, nos encontramos en el mes de noviembre, dedicado a la intercesión por las almas de los difuntos: se abre con la solemnidad de Todos los Santos, que nos recuerda que todos estamos llamados a la santidad ante Dios y a la salvación eterna; y al día siguiente prosigue con la conmemoración de los Fieles Difuntos, que instituyó el abad cluniacense San Odilón a inicios del siglo XI.

Es precisamente en el segundo libro de los Macabeos donde se encuentran algunos de los textos en los que la Iglesia Católica fundamenta la creencia en el Purgatorio o unas penas purgatorias, que es un dogma de fe definido por el II Concilio de Lyon en 1274. Para pasar a contemplar la belleza infinita de Dios, las almas deben estar limpias de toda mancha dejada por sus pecados. Nosotros podemos ofrecer nuestras oraciones, penitencias, limosnas y sobre todo el Santo Sacrificio de la Misa para que las almas que se encuentran en ese estado puedan pasar a disfrutar de Dios.

En el texto que hoy se ha leído, contemplamos la firme esperanza de los hermanos Macabeos en el premio eterno por su muerte martirial en defensa de la fe. “Dios quiere que todos los hombres se salven”, dice San Pablo. Y Jesús nos habla de la inmortalidad, pues Dios “no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos están vivos”. Dios desea que todos podamos llegar a gozar de la visión de Él en el Cielo(…).

Los Macabeos son un ejemplo de martirio en tiempos de persecución religiosa. No tenían miedo a la muerte, porque creían en el premio eterno. Jesucristo ha culminado lo que ellos anticiparon y se ha convertido en el Gran Mártir de la verdad y del amor de Dios, la Víctima que se ha ofrecido al Padre para redimirnos del pecado y abrirnos las puertas del Cielo. Por eso todos los mártires han dado desde entonces su vida por Él y con Él.

Hoy vivimos tiempos difíciles para la fe en España y el testimonio de los mártires debe servirnos de estímulo frente a la adversidad. Ayer mismo celebrábamos la memoria de los mártires españoles del siglo XX. En el avión de venida, el Santo Padre Benedicto XVI dijo ayer que España está sufriendo una ofensiva laicista muy semejante a la de los años 30. Vosotros mismos lo podéis contemplar hoy en esta celebración, que a mí me recuerda a las misas del Beato mártir Jerzy Popieluszko en la Polonia de los años 80.

Por ello, debemos mirar el valor de los mártires para llenarnos nosotros mismos de valor. Traigamos a la memoria los cerca de 50 católicos asesinados esta semana en Irak por elementos islamistas. Ojalá los católicos españoles seamos capaces de decir con convicción lo que ha dicho el cardenal arzobispo de Bagdad: “No tememos la muerte”.

Es preferible una Iglesia mártir −y recordemos que la palabra mártir significa “testigo”− que una Iglesia connivente con el mal por temor a perder un bienestar temporal. A medio y largo plazo, la Iglesia que realmente pervivirá será la primera. Hoy no honramos a ciertos eclesiásticos que en los años de la persecución en México pactaron los denominados “arreglos” con el gobierno masónico, sino que veneramos como santos y beatos a los mártires cristeros, procedentes sobre todo del pueblo sencillo.

No tengamos miedo a defender la verdad de Cristo(…).

Quiero terminar extractando algunos preciosos versos de una canción que entonaban los cristeros mexicanos y que revelan el valor y el anhelo de eternidad que debemos tener. Dicen así: “El martes me fusilan / a las seis de la mañana / por creer en Dios eterno / y en la Gran Guadalupana. […] Matarán mi cuerpo, pero nunca mi alma. / Yo les digo a mis verdugos / que quiero me crucifiquen, / y una vez crucificado / entonces usen sus rifles. […] No tengo más Dios que Cristo, / porque me dio la existencia. / Con matarme no se acaba / la creencia en Dios eterno: / muchos quedan en la lucha / y otros que vienen naciendo. […] ¡Viva Cristo Rey! ”

Que la Santísima Virgen nos alcance del Espíritu Santo el don de fortaleza y haga que la visita del Santo Padre traiga sobre nuestra querida y atribulada España frutos copiosos de una fe recia y de un espíritu ardiente.

Ni que decir tiene que salió plenamente victorioso. El Valle se reabrió al culto y 3.000 fieles abarrotaron el recinto.

Ahora vuelve a ser noticia por negarse a acudir a una Comisión del Congreso sobre unas exhumaciones que está previsto realizar entre las fosas comunes de combatientes de la guerra civil.

Don Santiago ha identificado el problema perfectamente y no se presta al juego de los políticos. Sabe perfectamente que los cuerpos les importan un pimiento, que el objetivo real es cerrar el Valle en defensa de una supuesta libertad quienes jalean, directa o indirectamente, 80 años después, los asesinatos de sacerdotes, frailes o monjas.

Y no se va a prestar a eso, no los que tienen el corazón libre de odio, no quienes rezan por los 34.000 enterrados en ese Valle sin distingos de ideologías, no aquellos a quienes se les encomendó el cuidado de un lugar consagrado.

Ganará o perderá, y todos con él, pero no claudicará.

Incluso si pierde podrá decir aquello que proclamaba el cardenal Joszef Mindszenty “Aún hoy esta imagen (un Cristo con la corona de espinas y la leyenda Vencido, vence) es mi constante compañera. La primera parte de la leyenda, ser vencido, se ha cumplido en mi vida; la esperanza de la victoria está en el futuro, en manos de Dios”.

Capitán Ryder

NOTA: Contrasta esta noticia vivamente con la actitud de monseñor Blázquez. Parece ser que acudió a Roma para pedir ayuda para el cierre de un portal de internet que le molesta. Y ¡oh casualidad! Ese portal no era Religión Digital, donde entre otras lindezas se niega la virginidad de María. No, ese está financiado por toda una variedad de organizaciones “católicas” y presume de amistad estrecha con monseñor Osoro.

Monseñor Blázquez que cada vez que hay una ofensa a la Fe católica no tiene nada que decir, o peor, sale con esa voz a lo Gracita Morales, pidiendo por favor, y muy bajito, que si tienen a bien dejar de insultar un poquito.

 

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