PURGAS, INSTITUTOS Y FE

Hemos leído mucho estos días la expresión “purgas” para referirse a lo que está ocurriendo en el Instituto Juan Pablo II, en concreto, el apartar de la docencia a los profesores Livio Melina y José Noriega, pues ya no se les necesitaría pues la Teología Moral no será parte relevante en el nuevo Instituto.

Un error de bulto, creo, de quienes se oponen a Francisco. El error, a mi juicio, vendría al poner el acento en la purga de estos u otros profesores.

Antes de analizarlo, un breve resumen histórico:

  • Al comienzo de su pontificado el Papa Francisco organiza 2 sínodos sobre la familia. Creo que uno se desarrolló en el año 2014 y otro en el año 2015.
  • Las polémicas que les rodearon fueron constantes: se informó de un grupo se reunía previamente a los sínodos para fijar de antemano los resultados, se metió con calzador a personas afines a Francisco, se prohibió dar información sobre lo que pasaba en los mismos, el propio Papa rescató propuestas que, aunque no habían alcanzado las mayorías establecidas en las normas que regulaban el desarrollo del sínodo, considera interesantes para continuar profundizando, alguna de ellas relativas a la homosexualidad, se intentó imputar al Cardenal Erdo algunas de las propuestas más controvertidas negándolo este públicamente, y así podríamos seguir. Marrullerías, manipulaciones, amaños etc, la marca de la casa vamos.
  • Estos sínodos terminaron con la Exhortación Post Sinodal Amoris Laetitia fuertemente contestada desde el principio, en concreto, su Título VIII.
  • 4 Cardenales presentaron las famosas dubias al Papa Francisco sobre esta exhortación que el Papa se negó a contestar.
  • Paralelamente, y aunque parecía evidente que el Papa quería ir por otro lado, muchos católicos, dentro y fuera de la Iglesia, dijeron que Amoris Laetitia se podía interpretar en continuidad con la Tradición de la Iglesia. Entre ellos, los miembros del Instituto Juan Pablo II para la familia.
  • El profesor Josef Seifert negó que Amoris Laetitia se pudiese interpretar en continuidad con la Tradición y fuer laminado de todos los órganos católicos a los que prestaba ayuda.
  • Simultáneamente a esta interpretación se filtró una carta, supuestamente del Papa Francisco, a los obispos de Buenos Aires en la que se negaba esta continuidad con la Tradición de la Iglesia.
  • Otros hombres de Iglesia hablaban de que Amoris Laetitia era un magisterio meramente formal.

Esta fue la situación durante unos meses hasta que el Papa Francisco afloró la carta a los obispos de Buenos Aires ratificándola como Magisterio verdadero. En ese momento quedó claro que sólo había una interpretación posible a Amoris Laetitia, la única dada por su autor.

Y esta es la cuestión central, todo lo demás pasa a un segundo plano. Por eso conviene hacer unas matizaciones a todo lo dicho estos días:

  1. Melina, Noriega, Pérez-Soba etc, no pueden seguir queriendo interpretar Amoris Laetitia en continuidad con la Tradición. Su autor así nos lo ha dicho, hacer lo contrario es, simplemente, mentir. Así lo entendió el obispo de San Sebastián Munilla. Antes de los Sínodos concedió, al menos, 3 entrevistas en las que decía que era imposible que el Papa autorizase la comunión a los divorciados en nueva unión. Munilla lo afirmaba porque entendía perfectamente las consecuencias, devastadoras, para la Fe y la Iglesia de ese paso. Lo consideraba imposible. Cuando Francisco dio el paso Munilla enmudeció y, que yo sepa, no ha intentado retorcer la Exhortación. Ha ocurrido algo que consideraba impensable pero no se ha engañado.
  2. Las purgas son irrelevantes, las de ahora o las de antes, que también las hubo. Que uno, dos o cien sacerdotes se mantengan en sus pequeñas parcelas de poder no tiene importancia. La importancia es la gangrena que se extiende por la Iglesia de la mano del Papa y sus colaboradores, de quienes los purgados nunca dicen nada. Advertir a las ovejas de estos lobos no parece entrar entre sus funciones. Es más, engañan conscientemente a las ovejas al decirles que no hay peligro en esa compañía.
  3. La crisis, profundísimas, que atraviesa la Iglesia se ha gestado a lo largo de muchos siglos pero se ha acentuado en las últimas décadas sin que nadie con poder en la Iglesia formule la pregunta obvia, que se ha intentado retrasar por mantener una falsa unidad, y que es ¿Podemos afirmar que profesan la misma Fe quienes están a favor y quienes están en contra de Amoris Laetitia? Esta es la única cuestión a resolver, todo lo demás es secundario. En este y otros temas nada menores.

Capitán Ryder

Notas Complementarias

  1. Somos seguidores de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. ¿Puede ser Verdad una cosa y su contraria? ¿Puede una cosa ser Verdad hoy pero no mañana? Decía el Cardenal Schonborn en una entrevista “La misma Biblia describe la vida familiar no como un ideal abstracto, sino como lo que el Santo Padre llama «un proceso dinámico» (AL 122 y 113). Los ojos del Buen Pastor miran a las personas, no a las ideas que pretenden justificar a posteriori la realidad de nuestra esperanza. La distancia que existe entre estas concepciones teóricas y el mundo en el que la Palabra se encarna, nos lleva a desarrollar «una fría moral de escritorio» (AL 312). A veces hemos hablado del matrimonio de forma tan abstracta que pierde todos sus atractivos. El Papa habla muy claro: la familia no es una realidad perfecta, porque está formada por pecadores. La familia en un proceso en camino. Creo que esta es la piedra angular de todo el documento.
  2. ¿Profesamos, a la luz de lo que afirma Schonborn, una Fe evolucionista? ¿Sólo para algunos temas? ¿Depende de la evolución del mundo? Porque lo que afirma Schonborn se parece mucho a lo que decía un amigo de la Liga de fútbol. Este amigo afirmaba cada año “antes de ver de qué equipo soy tengo que verles jugar”. Algo así parece ser la Fe de Francisco o Schonborn. Afirma el Cardenal austriaco en otro momento de la entrevista “Francisco entiende la doctrina como el «hoy» de la Palabra de Dios, la Palabra encarnada en la historia, y la predica mientras va escuchando las preguntas que surgen por el camino. Lo que rechaza es esa actitud de encerrarse en discursos abstractos, impropios de quien vive y da testimonio de encuentro con el Señor que nos cambia la vida”. Es decir, la doctrina de Jesús es lo que el mundo diga en cada momento.
  3. Por eso, repito la pregunta ¿Podemos afirmar que profesan la misma Fe quienes están a favor y quienes están en contra de Amoris Laetitia?
  4. Hace unos días el periódico favorito del Cardenal Osoro publicaba una entrevista a Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco quien afirmaba:

La oposición feroz comienza con el sínodo (en 2014). A través del sínodo, el Papa creó un espacio y dio la posibilidad de un cambio. Lo que se creó fue un mecanismo de discernimiento que establecía que si al final había un consenso, el Papa lo respetaría. Eso les causó furia a algunos que se creían dueños de la doctrina de la Iglesia. Desde entonces se sienten impotentes y furiosos.

Es decir, olvídense de interpretaciones acordes a la Tradición. El Papa, y una gran parte de los católicos, consideran que si hay consenso se puede cambiar cualquier cosa en la Iglesia, empezando por la doctrina, a la que Francisco siempre ha manifestado su desprecio siempre que no sea lo suficientemente moldeable.

¿Y ahora?

 

Nota humorística:

Así titulaba Religión en Libertad en el año 2017 la noticia: “El Papa suprime el Instituto Juan Pablo II para refundarlo manteniendo su espíritu original”.

Son entrañables los católicos conservadores.

 

https://www.religionenlibertad.com/vaticano/59468/papa-suprime-instituto-juan-pablo-para-refundarlo-manteniendo.html

 

https://www.religiondigital.org/opinion/Austen-Ivereigh-Papa-Francisco-EEUU_0_2148685113.HTML

 

https://www.periodistadigital.com/cultura/religion/vaticano/20160821/cardenal-schonborn-amoris-laetitia-verdadero-magisterio-sana-doctrina-noticia-689400853419/

 

 

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