OTROS MISTERIOS DE MARX. EL ALTAR DE PERGAMO

Estamos llegando al final de este capítulo tan interesante. Todo el libro es igual de fantástico.

El autor sigue señalando todas las conexiones, pruebas, indicios que, ciertamente, cualquier persona con mínimo conocimiento de lo que es el Bien y el Mal podía intuir, pero que no está de mas señalar dado el resurgir de la simpatía por el comunismo en la Iglesia católica .

 

Pero no han acabado aún los misterios en torno a Marx. En otro libro, Wurmbrand refiere un hecho personal. Dice así: “En El hombre rebelde, Albert Camus dice que hay treinta volúmenes de las obras de Marx y Engels que no habían sido publicadas hasta entonces, manifestando su creencia d que lo contenido en ellos no sería muy semejante a lo que generalmente se entiende por marxismo”.

“Cuando leí esto, pedía a uno de mis secretarios que escribiese al Instituto Lenin de Moscú preguntándoles si las afirmaciones vertidas por Camus al respecto respondían o no a la verdad. En su respuesta, el vicedirector del Instituto, Mtchedlov, después de haber dicho que Camus había mentido, confirmaba las palabras del escritor francés en el sentido de que no se puede pensar que la primera edición de Marx y Engels hubiera de ser completa. Dijo que de un total de 100 volúmenes, se habían publicado solamente 13 y dio una excusa para ello, y es que la guerra mundial había obstaculizado la publicación de los volúmenes restantes. Pero la verdad es que esta excusa es totalmente ridícula: la carta de Mtchedlov está escrita en 1980, es decir, 35 años después de acabada la guerra. Y por otra parte, la editorial estatal de la Unión Soviética tenía fondos suficientes como para haber llevado a cabo aquella edición”.

Marx fue enterrado en el cementerio londinense de Highgate. Y será una coincidencia, mas el hecho es que este cementerio está considerado como uno de los centros del satanismo inglés.

Como es sabido, el último período de la vida de Marx transcurrió en Londres. ¿De qué vivía? A pesar de su vasta cultura, nunca quiso trabajar. Vivía a costa de Engels (quien incluso aceptó la atribución de su hijo ilegítimo que Marx tuvo con su gobernanta, Helen Demuth, la que lo había visto rezando delante de los cirios encendidos, y buena cantidad del dinero que percibía de su amigo y colaborador lo perdía –él, el economista- en la Bolsa.

Como no tenía suficiente con el dinero que recibía, se puso al servicio de la policía austriaca para espiar a los revolucionarios en el exilio. Esta noticia la dio a conocer el periódico alemán Reichsruf en su número del 9 de enero de 1960; el entonces canciller austríaco Raabe habría enviado como regalo a un comprometido Kruschev una carta original de Marx encontrada accidentalmente en un archivo. El periódico alemán aseguraba que la carta era la prueba de la colaboración de Marx con la policía austriaca; sin embargo, el contenido de dicha carta no ha sido divulgado.

El altar de Pérgamo

A propósito de los cementerios, el diario sueco Svenska Dagbladet sostenía el 27 de enero de 1984 que la tumba de Lenin había sido construida por el arquitecto Stjusev sobre el modelo de un antiguo altar de Pérgamo. Y no era un altar cualquiera. Este altar fue llevado por los nazis a Berlín y los soviéticos se apoderaron de él al final de la guerra.

El altar, sin embargo, no está expuesto en ningún museo soviético. ¿Por qué? Según Wurmbrand, este altar servía para oficiar ritos satánicos en la antigua Pérgamo (como es bien sabido, el culto a Satanás es mucho más antiguo que el cristianismo). Y se alude a él en el pasaje del Apocalipsis referido a la iglesia de Pérgamo, en el Asia Menor: “Sé dónde habitas, dónde está el trono de Satán” (Ap. 2,13).

Los monstruos de la razón, Rino Cammilleri

Capitán Ryder

 

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