OTRA VEZ EL PACTO DE METZ (XI)

Continuamos con el documento de la entrada anterior. Es muy importante para entender lo que el régimen comunista piensa de la Iglesia Católica y cuál es su objetivo al respecto. Quien objete que este documento es de 1959 nos podría indicar también si, en estos casi 60 años, se ha producido algún cambio sustancial en esta dictadura para pensar que pueda tener otra idea distinta de la manifestada en el mismo. Podemos creer, sin temor a equivocarnos, que el pacto se desarrollará por parte del régimen de Pekin tal y como se señala aquí. Continuaremos, Dios mediante, en Pascua.

Añadir a lo ya comentado hasta ahora sobre este tema, 11 entradas ya, que Mons. Vicente Guo Xijin, uno de los obispos a los que se invitó a ceder el puesto a un obispo cismático, ha desaparecido. No es la primera vez que el régimen chino lo secuestra para “devolverlo” cuando estima oportuno. Se ve que el pacto va viento en popa, ya dijo Parolin que la mejora sería evidente. De hecho, si se hubiese cedido el puesto a todos los obispos cismáticos, estoy seguro que ninguno desaparecería, no haría falta.

Vamos con el documento:

Hay que conducir al seno del Gobierno popular a la Iglesia y sus feligreses donde las masas influirán sobre ellos. No se puede permitir que la Iglesia conserve su carácter supranacional que la pone por encima de la voluntad de las masas. Hay que establecer un buró del Gobierno popular encargado de asuntos y organizaciones religiosas. El sometimiento de la Iglesia a los procesos del centralismo democrático prepara el camino para que por medio de las masas se puedan tomar medidas patrióticas que desvirtúen la Iglesia y derrumben su imagen. Dicho buró organizará asociaciones nacionales, regionales y locales que aunarán los católicos en organizaciones patrióticas. Cada asociación declarará su acatamiento y observancia a las leyes de la nación.

Después que queden establecidas las asociaciones patrióticas y los católicos hayan profesado su acatamiento a las leyes de la nación, surgirán los reaccionarios y contrarrevolucionarios. Estos contrarrevolucionarios surgidos en el medio de la Iglesia católica son los primeros que hay que extirpar con firmeza pero no con el empleo de la violencia. Las medidas tomadas en todos los casos deben estar de acuerdo con la ley. Por su naturaleza, las aspiraciones contrarrevolucionarias conducen a acciones contra el Gobierno. Este principio nos indica las leyes que hay que aplicar contra los que protestan y que los ponen en la categoría de criminales antipatrióticos que protestan siguiendo las instrucciones de carácter imperialista enviadas desde la sede a la Iglesia católica en la Ciudad del Vaticano.

Durante este período las masas sentirán un conflicto psicológico, ya que de una parte sentirán lealtad a la Iglesia y su clero y por otra parte su patriotismo, que los conduce a apoyar al Gobierno popular. Conviene sondear este conflicto y estudiarlo detenidamente. Si se toma acción precipitada sin tomar en cuenta la agudeza de este conflicto psicológico, se puede aislar al Partido de esas masas. Si los lazos entre las masas y la Iglesia son muy estrechos hay que seguir al principio dos pasos hacia delante y uno para atrás. Al dar el paso para atrás el Gobierno popular debe afirmar que está defendiendo la libertad religiosa y que es por voluntad de las masas que establece comités de reforma en las asociaciones para que las masas patrióticas puedan expresarse más directamente en la dirección de los asuntos de la Iglesia.

Capitán Ryder

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=31912

 

 

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