OTRA VEZ EL PACTO DE METZ (IV)

Bueno, hemos vuelto la vista atrás, y visto la política vaticana respecto al comunismo durante el Concilio y en año posteriores.

Ya podemos ir con Francisco, y con la noticia aparecida en días anteriores, que se ha visto “enriquecida” con la entrevista concedida por el Cardenal Parolin, Secretario de Estado Vaticano, al Vatican Insider.

La noticia en sí era la siguiente: Por segunda vez en tres meses, la Santa Sede ha pedido la renuncia a Mons. Zhuang, quien fue ordenado secretamente en 2006, con la aprobación del Vaticano. Sin embargo, el gobierno chino le reconoce sólo como sacerdote, y apoya al obispo excomulgado Mons. José Huang Bingzhang, quien desde hace largo tiempo es miembro de la Asamblea nacional del pueblo, nombre otorgado al parlamento chino.

En una carta fechada el 26 de octubre, se pidió a Mons. Zhuang, de 88 años, que presentara su renuncia y dejara la cátedra al obispo excomulgado, que la Santa Sede está a punto de reconocer. Una fuente eclesial de Guangdong, que pidió mantenerse tras el anonimato, refiere a AsiaNews: «Esa vez Mons. Zhuang se negó a obedecer, e incluso aceptó `cargar con la cruz’ por haber desobedecido».

Para entendernos, Roma pretende que un obispo fiel a la Iglesia ceda su puesto a un obispo fiel al partido comunista, lo más normal del mundo.

Ante esta situación, el cardenal Joseph Zen Ze-Kiun viajó a Roma para entregar una carta en mano al Papa Francisco. El propio Cardenal manifestó su desconfianza de que la carta llegase a destino si no la entregaba en persona al destinatario. Parece que el equipo de “humildes” que rodean a Francisco no inspira especial confianza.

No sé si ingenuamente, el Cardenal también señalaba a los colaboradores del Papa como urdidores de esa política, a la que Francisco sería ajeno. Lo apoyaba en unas supuestas palabras de Francisco, diciendo que “no había que crear otro caso Mindszenty”, el Cardenal húngaro de quien ya hemos hablado en entradas anteriores.

Si alguna esperanza tenía en Francisco fue disipada inmediatamente. El portavoz vaticano señalaba ayer mismo «El Papa está en permanente contacto con sus colaboradores, en particular con la Secretaría de Estado, en los asuntos de China, y es informado por ellos fielmente y en detalle sobre la situación de la Iglesia Católica en China y en los pasos para el progreso del diálogo entre la Santa Sede y la República China, los cuales sigue con suma atención. Por lo tanto, es sorprendente y lamentable que se afirme lo contrario por personas de la Iglesia, fomentado así la confusión y la controversia».

Es decir, la política de ceder los obispados a quienes han apostatado públicamente es cosa directa de Francisco.

Este tipo de malentendidos con Francisco ya son costumbre. Le pasó algo similar a Burke, quien creyó que Francisco le había dado permiso para limpiar la Orden de Malta de personas infieles al Evangelio y la historia terminó con Burke fuera de la Orden de Malta y los que se habían dedicado a repartir preservativos de nuevo en sus puestos.

Mañana comentaremos la entrevista de Parolin.

Hay que decir que esta política de Francisco en China está siendo un “absoluto éxito”. Para muestra un botón; el 27 de diciembre de 2017 , es decir, el mes pasado, la única iglesia católica que había en la localidad de Zhifang, cerca de Sian, fue destruida, a pesar de tener todo el papeleo en regla con la oficina de asuntos religiosos.

La Cruz fue destruida y las imágenes del Vía Crucis, el tabernáculo y otros objetos litúrgicos han desaparecido.

Capitán Ryder

NOTA: Bonito collar lleva Francisco, con ese crucifijo profanado por una hoz y un martillo.

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