LA “UNIDAD”, ESE ANIMAL MITOLÓGICO

Destructor de la Unidad -Van a acabar con la liturgia milenaria de la Iglesia.

Prudente – Pssst, no levantes la voz, puedes generar división y romper la unidad de la Iglesia.

DU – ¿Por qué están todo el día los pastores diciendo que “lo que nos une es más que lo que nos separa” refiriéndose a los protestantes cuando, entre otras cosas, niegan nada menos que la presencia de Cristo en la Eucaristía?

P – Pssst, ¡no me has oído!, lo importante es la unidad de la Iglesia.

DU – Desde que Juan XXIII habló de utilizar la “medicina de la misericordia” para combatir el error, es decir, que no se tenía ninguna intención de combatirlo, han proliferado las teorías, explicaciones o herejías más diversas sobre cualquier aspecto de la Fe sin que la autoridad deje las cosas claras.

P- ¡Cómo hay que decírtelo!. Los que vais diciendo eso por ahí ponéis en riesgo la unidad de la Iglesia y, casi, casi, os situáis fuera de ella.

DU – ¡Qué me dices de dar la absolución y la comunión a quien afirma que va a seguir pecando gravemente!

P- ¡Si no lo quieres entender tú verás!. Lo más importante es la unidad de la Iglesia.

Así llevan los últimos 50 años un número no despreciable de pastores. Lo importante es desactivar cualquier conato de resistencia a los diversos cambios que van introduciendo en la Iglesia.

¡Ay, la “Unidad”! Como el unicornio que muchos persiguen pero nunca encontrarán. Así es la “unidad” de la que hablan estos pastores. Somos la Iglesia de la Verdad, no somos un supermercado donde cada uno escoge aquello que más le agrada para proclamar después una unión de boquilla. Existe una única forma de alcanzar la Unidad, la de verdad, la que Cristo querría para su Iglesia. Dice en Juan Juan 8:31-32 “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Es imposible la unidad con quien no respeta las enseñanzas de Jesús, muy al contrario, las combate a cada paso.

Pondré sólo un ejemplo. El Cardenal Kasper concedía una entrevista en el año 2014 a raíz del Sínodo de la “familia”. El periodista preguntaba

¿Qué ha cambiado para usted, con respecto a la metodología de este Sínodo?

Yo creo que al final tiene que haber una línea general en la Iglesia, criterios generales, pero las cuestiones de África no las podemos resolver. Debe haber espacio también para que las conferencias episcopales locales resuelvan sus problemas, pero yo diría que con África es imposible [para nosotros resolverlos]. Pero no nos deben decir lo que tenemos que hacer.

Dejando a un lado el desprecio que manifiesta por los obispos africanos, demasiado atrasados para el Cardenal, habría que preguntar que entiende por la “universalidad de la Iglesia”. De lo que está hablando en esta pregunta es de la comunión a los divorciados vueltos a casar. Y en ella, lo que está manifestando sin ningún empacho es que en África pueden hacer lo que quieran mientras él pueda repartir la comunión a su antojo y catalogar como pecado lo que desee.

¿Es posible la unidad con Kasper o, más importante aún, es beneficioso para la proclamación del Evangelio el dar a entender que esa postura es aceptable?

Capitán Ryder

 

 

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