LA CCE AL RESCATE DEL GOBIERNO

El coronavirus se ha extendido por todo el mundo pero no en todo el mundo está teniendo la misma incidencia, ni sanitaria ni económica.

Ahora mismo, España parece que va camino de triunfar negativamente en todas ellas, a la espera de que ese país disfuncional que es Bélgica nos pueda arrebatar el dudoso honor en alguna de ellas.

Cualquiera que esté atento a la realidad española conocerá las noticias de las últimas semanas.

Básicamente, el gobierno para no estropear sus aquelarres feministas retrasó la adopción de medidas sanitarias que ha tenido como resultado ahora mismo el mayor número de muertos por millón de habitantes en todo el mundo.

Su incapacidad ha hecho el resto; aún hoy día los sanitarios no tienen los equipos de protección adecuados, muchos de ellos adquiridos a proveedores de dudosa calidad. También estas acciones han tenido una consecuencia, todo lo tiene, y es que España sea el país con mayor porcentaje de sanitarios contagiados. En países como Polonia y Eslovaquia hay máquinas expendedoras de mascarillas de la más alta calidad mientras que aquí, ayer, eran retiradas miles de mascarillas que han estado usando los sanitarios con defectos de calidad. Muchos de ellos ya han sido aislados por si se hubiesen contagiado.

El gobierno, lejos de pedir disculpas o buscar sinceramente enmendar sus acciones, se ha lanzado directamente a las persecución de aquellos ciudadanos que puedan poner en cuestión la versión oficial: amenazas de cárcel para quien «difunda bulos o noticias falsas», ruedas de prensa en las preguntas son seleccionadas por el gobierno por lo que en muchas ocasiones se han leído directamente las respuestas, subvenciones a las 4 televisiones privadas para tapar la gestión del gobierno y la oferta de unos pactos políticos que no buscan que todo el país sea participe de un gran acuerdo sino que es presentado como un trágala total. El gobierno aprobó la investidura con el partido político del grupo terrorista ETA, independentistas y comunistas. Estos pactos seguirían en vigor y los partidos de oposición se deberían adherir, sin más crítica, a lo que entre ellos se acuerde.

Una manera de hacer culpables a todos del desastre económico que nos encontraremos al salir de casa.

En estas circunstancias la Conferencia Episcopal Española ha salido al rescate del gobierno con unas manifestaciones y un comunicado realmente repugnante. Confieso que incluso a mí, que presumo de la imposibilidad de sorpresa en estos temas, me ha dejado estupefacto.

Bien harían nuestros pastores en todo lo que afecte al gobierno en comprarse unas rodilleras dado que esa parece ser la posición por la que han optado.

Infovaticana informaba el otro día de un comunicado en la que se daban las gracias a los medios de comunicación, por, textual:

En estos momentos difíciles, los medios de comunicación nos permiten conocer lo que está ocurriendo con todos sus matices y sus complejidades, ponen en contexto las informaciones y dan respuesta a nuestras preguntas. Además, difunden las indicaciones que señalan las autoridades competentes, que hemos de vivir en este momento como sociedad, y ayudan a desmentir las noticias falsas y los bulos que pueden angustiar o hacer caer en la desesperación o el desorden. Vuestro servicio es esencial para una sociedad que ama la libertad y la verdad

Queremos destacar el papel de las empresas de comunicación y la labor social que vosotros, periodistas, corresponsales y comunicadores, lleváis a cabo en esta epidemia: acortando las distancias geográficas y sociales, abrís una ventana a la esperanza y al futuro, dais a conocer iniciativas solidarias y ofrecéis a los que están confinados en casa múltiples posibilidades para estar conectados con el mundo y para desarrollar sus cualidades. Sin olvidar, la capacidad de entretener con programas de humor, con el cine o la música, que nos permite salir de una rutina diaria necesariamente estrecha, y nos puede vincular con lo mejor de la humanidad, el arte y la cultura. Sin esta labor de los medios de comunicación, este aislamiento sería muchísimo peor.

Cuando mueren las esperanzas de los pueblos, desaparecen las culturas. Por ello, a vosotros hombres y mujeres de la comunicación en España os pedimos que no os canséis, en medio de este oscuro panorama. Sed portadores de la verdad y la esperanza en todo aquello que hacéis y comunicáis, para que vuestras noticias y programas alcancen el corazón de la ciudadanía dolorida. Sabed que estáis presente en nuestras oraciones para que el mal de este espantoso virus no os alcance y podías gozar siempre de la “salud del alma y del cuerpo”.

Unos comentarios sobre los resaltados, por mí, en negrita:

1er párrafo. En España en concreto los mayores difusores de noticias faltas han sido las 6 cadenas de televisión en comandita con el gobierno. Y, como nos han contado después, era porque así se lo decía el gobierno. A la pregunta de por qué no han acertado ni una en toda la crisis han señalado que se limitaban a decir lo que les transmitían del gobierno. Es decir, no han difundido las indicaciones del gobierno sino el mensaje que el gobierno quería transmitir en cada momento. Así, en cada momento, gobierno y medios nos han dicho:

  • Las mascarillas no servían para nada, incluso era contraproducente llevarlas.
  • No había peligro, era más o menos una gripe. No había que tomar precauciones especiales.
  • Había que acudir a las manifestaciones feministas del 8 de marzo, el «machismo es más peligroso que el coronavirus».
  • Se podía hacer vida normal.
  • No había que limpiar zapatos y ropa al llegar a casa.
  • No había que cerrar fronteras, no servía para nada.
  • El que diga lo contrario es un alarmista que debe ser señalado y ridiculizado. Lo que afirma no tiene ninguna base científica.

Todas estas afirmaciones transmitidas por el gobierno y repetidas hasta la saciedad por los medios nos han llevado a un contagio masivo y el posterior colapso sanitario que se ha traducido en más de 20.000 muertos oficiales, alrededor de 40.000 reales si nos atenemos a la información de los registros civiles.

Con todo España encerrada en sus casas y cientos de miles de españoles estrenando su nueva situación de desempleados el gobierno aprobaba una subvención para los medios de 15 millones de euros y un aumento de la publicidad institucional de más de 30. Las televisiones españolas sumaron el año pasado más de 300 millones de beneficio.

Pues sí, aquellas televisiones y medios que nos han mentido sobre las medidas a tomar, sobre los muertos, que han aceptado las ruedas de prensa con filtrado de preguntas y que no quieren saber donde se compra el material sanitario defectuoso que llega a España son «los que nos permiten conocer lo que está ocurriendo con todos los matices y complejidades» y quienes «luchas contra los bulos y noticias falsas».

No sólo eso, además han sido cómplices de la campaña del gobierno para amenazar a a los pocos medios discrepantes y a todos aquellos ciudadanos anónimos que a través de twitter van desmontando una por una las mentiras gubernamentales apoyadas por estos mismos medios. Abiertamente se habla, con una normalidad escalofriante, de imponer 5 años de condenas a quien difunda lo que el gobierno establezca como bulo.

Ni una verdad en este párrafo.

2do párrafo. Hace tiempo que uno se pregunta qué concepto de esperanza tienen nuestros obispos y cardenales. Al principio de la crisis el Cardenal Omella hablaba de que las iglesias permaneciesen abiertas porque daban «una cierta esperanza«. Da la casualidad de que la Iglesia siempre ha predicado como certeza que la Fe en Jesucristo lo que da es una ESPERANZA CIERTA. El orden de los factores aquí si altera, y mucho, el significado de la ecuación.

Lo mismo en este caso, donde los medios, especialmente las televisiones, continúan abriendo una ventana al estercolero más hediondo.

Televisión española ha entendido lo del entretenimiento estrenando un programa «de humor» sobre las historias de los españoles en la reclusión de su hogar. Una serie de scketch, supuestamente humorísticos. Por supuesto, con los actores más próximos al gobierno. El programa se estrenó cuando ya llevábamos más de 10.000 muertos. ¡Ay qué risa!

3er párrafo. Por mí pueden cansarse desde ya. Si mañana, mejor hoy, cerrasen todas las televisiones España sería un país mucho mejor y el odio cainita que esparcen cesase, sobre todo por parte del periodista de cabecera del Papa en España y su cadena, la mejora sería evidente.

La otra gran a portación ha llegado de ese pan sin sal que es el Cardenal Blázquez.

Para dar un respaldo a esos nuevos pactos que quiere perpetrar el gobierno ha manifestado «necesitamos renovar el espíritu de la Transición, porque sólo unidos venceremos esta pandemia».

Dejando a un lado que hay ya 40.000 personas que no van a vencer nada, no al menos en esta vida, agradecería que nuestros obispos nos hablasen algo más de la Biblia y dejasen de tocar las narices con la Constitución y sus derivados. Ahora mismo, el partido de la banda terrorista ETA gobierna con el PSOE en España y en Navarra.

Háganse, hágannos, un favor nuestros obispos y no se hagan más daño a ellos, a nosotros y a la Iglesia. Si no tienen nada mejor que decir, por favor, ¡cállense!

Capitán Ryder

Bonus Track: En las distintas páginas web del Gobierno de España sólo he encontrado un pésame en toda esta crisis. Más de 40.000 personas han muerto pero sólo uno ha merecido este detalle. Sí, ha sido Riay Tatary, presidente de la Comisión islámica de España.

En el twitter de la CEE, revisado desde el 5 de abril hasta este viernes se daba la misma curiosa coincidencia. En el caso de la CEE no había un único tweed sino dos. A día de hoy les faltan de dar entre 20 y 40 mil condolencias. Esperamos, tic, tac, tic, tac

La Iglesia española da públicamente las gracias a los medios

Necesitamos renovar el espíritu de la Transición, porque sólo unidos venceremos esta pandemia.

 

 

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