LA ASAMBLEA QUE CONDENO A CRISTO (VI)

Capítulo quinto, irregularidades jurídicas

Al proceso de Jesús se consagraron dos sesiones. La primera tuvo lugar durante la noche del 14 nisan (marzo), y nos la cuentan San Mateo, San Marcos y San Juan; la segunda, convocada por la mañana de ese mismo día, la mencionan San Mateo y San Marcos, pero sólo la cuenta en detalle San Lucas.

Enumeraremos alguna de las 27 irregularidades que se produjeron en el juicio a Jesús, con el orden en el que se produjeron, aunque no se haya especificado por falta de espacio alguna de las anteriores.

 Irregularidades jurídicas de la sesión de la noche

Así pues, el sanedrín está reunido para juzgar públicamente a Jesús. Lo constatamos; “Era de noche (…) Judas, pues, habiendo tomado la cohorte y gendarmes proporcionados por los sumos sacerdotes y por los fariseos, llega allá con linternas, antorchas y armas” (Jn. 13, 30;18,3). PRIMERA irregularidad, porque la ley judía prohibía los procesos nocturnos: “puede tratarse un asunto capital durante el día, pero debe suspenderse de noche” (Mischna, tratado Sanedrín, cap. IV, n.1)

Es después del sacrificio vespertino, SEGUNDA irregularidad: “sólo se reunirán desde el sacrificio matutino hasta el sacrificio vespertino (Talmud de Jerusalén, tratado Sanedrín, cap. I, fol 19).

Es el primer día de ázimos, víspera de la gran fiesta de Pascua, TERCERA irregularidad: “no juzgarán ni la víspera del sábado, ni la víspera de un día de fiesta” (Mischná, tratado Sanedrín, cap. IV, n.1).

Primer interrogatorio de Jesús por Caifás

El pontífice, pues, interrogó a Jesús” (Jn 18, 19). Ese Caifás que había declarado poco tiempo antes, que el bien público reclamaba imperiosamente la muerte de Jesús. ¿Cómo es esto? Quien se ha constituido en acusador, ¿se permite sentarse como juez, más aún, como presidente de los debates? Es la CUARTA irregularidad. Caifás, que ayer acusaba, hoy juzga, monstruosidad judicial que San Juan ha querido resaltar muy particularmente en su relato de la Pasión: “era Caifás quien había dado a los judíos aquel consejo: conviene que muera un hombre solo por el pueblo” (Jn 18, 14).

El pontífice, pues, interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina” (Jn. 18, 19). Caifás, a la vez juez y acusador, en lugar de comenzar por reunir testigos y enunciar los cargos de acusación, como exigía la ley judía (Deut. 17, 2-6) comienza con un interrogatorio capcioso, con el fin de sorprender a Jesús por medio de sus confesiones, QUINTA irregularidad.

SEXTA irregularidad: “En habiendo dicho esto, uno de los guardias allí presentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al Pontífice?”(Jn, 18, 22). Es una injusticia escandalosa de este presidente y estos jueces que alguien se atreva en su presencia a maltratar sin razón y sin autoridad a quien ellos han citado en el tribunal.

Y llega así la alegación de los testigos: “y los sumos sacerdotes y todo el sanedrín buscaban contra Jesús algún falso testimonio para poder darle muerte, y no lo hallaban; porque muchos testificaban en falso contra Él” (Mt. 26, 59-60; Mc 14. 55-56).

La DECIMA irregularidad se produce cuando 2 testigos se adelantan y declaran juntos, lo cual es contrario a la ley. Los testigos sólo deben declarar separadamente uno de otro: “separadlos lejos uno de otro y los examinaré” (Dan. 13,51).

La condena del sanedrín

Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemó, ¿qué necesidad tenemos ya de testigos? Ahora mismo oísteis la blasfemia. ¿Qué os parece? Ellos respondiendo, dijeron, Reo es de muerte” (Mt. 26, 65-66).

El sumo sacerdote rasga sus vestiduras. ¡Un juez que se irrita hasta el punto de desgarrar sus vestiduras! No sólo comete ahí su DECIMOCUARTA irregularidad en materia de justicia sino también una violación de la dulzura y del respeto hacia el acusado prescritos por la ley al juez hebreo: “hijo mío, confiesa tu falta (…) Queridísima hija, ¿cuál es la causa de vuestro pecado?” (Jos. 7, 19; Mischná, tratado Sotá, cap. I, n. 4). También hay una violación de la ley religiosa, que prohíbe expresamente al sumo sacerdote rasgar sus vestiduras. Todo israelita podía hacerlo como signo de dolor, pero no el sumo sacerdote.

La DECOMOSEXTA irregularidad la comete Caifás cuando grita “¡blasfemó!”, con lo cual se permite influir en la opinión de los demás jueces. Al calificar de blasfema la respuesta del acusado, quita toda libertad de sufragio a los jueces subalternos. “Yo absuelvo (…) yo condeno”, así debía ser, según la Mischná (tratado Sanedrín, cap. V, n. 5), la fórmula de su voto, mientras que al gritar “¡blasfemó!”, no deja a sus colegas la posibilidad de emitir una opinión diferente a la suya, puesto que entre los judíos la autoridad del sumo sacerdote se consideraba infalible.

Irregularidades jurídicas de la sesión de mañana

Al amanecer el sanedrín e vuelve a reunir, no para revisar la sentencia pronunciada la víspera. Se trata únicamente de entregarle a la muerte con unas formalidades capaces de imponerse al pueblo. Se busca una formalidad jurídica; y lejos de volver a la legalidad se van a producir nuevas ilegalidades.

La más importante de todas que inválida la sentencia de muerte contra Jesús es que ha sido dictada en un lugar prohibido, en casa de Caifás, mientras que sólo podía ser pronunciada en la sala de las piedras de sillería, obligatoriamente dedicada a los juicios criminales, so pena de nulidad: “sólo podía haber sentencia capital si el sanedrín se reunía en su lugar, en la sala de las piedras de sillería” (Talmud de babilonia, tratado Abodá Zará o de la Idolatría, cap. I, fol. 8, y Maimónides , tratado Sanedrín, cap. XIV). Es la VIGÉSIMOSEPTIMA irregularidad.

Los autores talmúdicos comprendieron tan bien la gravedad de esta última irregularidad, que intentaron establecer, en muchos lugares, que Jesús había sido llevado, juzgado y condenado en la sala de las piedras de sillería.

Pero no es más que una suposición ridícula, porque la verdad histórica, establecida por el Evangelio y confirmada por el informe de testigos oculares, es ésta: que Jesús fue conducido, juzgado y condenado en casa de Caifás. ¡Y nada borrará ni desmentirá jamás estas breves pero perentorias palabras del apóstol San Juan: “llevaron a Jesús desde casa de Caifás hasta el pretorio de Pilatos” (Jn. 18, 28)¡

 Conclusión-Reflexión

¿Quién es Éste, contra el cual violó el sanedrín toda justicia? ¿Quién es Éste, que sólo dulzura opuso a la violencia de sus jueces? ¿Quién es Éste, que bebió el agua amarga del Cedrón como David, y fue vendido como José? A veinte siglos de distancia, una vez apagado el tumulto y extinguidas las pasiones, cualquiera puede resolver fácilmente esa cuestión con la Biblia en la mano.

Sin duda no puede ser un hombre normal; la prueba es el extraño procedimiento que se siguió con Él. Es evidente que descubrir una irregularidad en un proceso no supone justificar al acusado, pues puede ser efecto de la inadvertencia o del azar. Pero cuando en toda la trama de un procedimiento, cuando desde el principio hasta el final de una sesión judicial, uno ve desarrollarse y sucederse, una tras otra, 27 irregularidades, todas ellas graves, todas ellas escandalosas, todas ellas consentidas con terquedad, ¿no es una prueba de que el acusado víctima de tales procedimientos era una personal especial? ¿Quién era pues este extraño acusado?

Augustín y Joseph Lémann, La asamblea que condenó a Cristo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *