ICONOGRAFIA DE SANTOS (I)

Cualquier cosa que hagamos para mantener la Fe será poco. En otras épocas de la historia el ambiente, la sociedad, ha llevado a los cristianos de la cuna a la muerte sin grandes sobresaltos.

No sé cómo afectan las circunstancias a la historia de la salvación de cada uno, pero está claro que las actuales no favorecen. Por ello, es preciso poner especial empeño por nuestra parte, dedicar el máximo tiempo posible a rezar, contemplar, leer, hablar o pensar en las cosas de Dios. Dado que todo lo que nos rodea es un obstáculo habrá que busca todo aquello que nos ayude a vencer el mal.

La Iglesia no sólo nos guía para no salirnos del sendero estrecho sino que nos propone modelos a los que imitar como ayuda en el tránsito por este mundo.

Estos ejemplos, los santos, han sido pintados, esculpidos, moldeados por los mejores artistas como justo premio a los méritos contraídos. Como forma de acercarnos a Dios, para tener la certeza de que la Santidad es posible para cada uno de nosotros, dando igual circunstancias o sensibilidades. Esa iconografía ha tenido siempre un profundo significado siendo una catequesis para todos nosotros.

Abro una sección de post para acercarlos a todos nosotros, tanto a estos soldados de Cristo como la profunda Verdad que encierra la forma en que son representados.

31 de agosto, San Ramón Nonato

Nace en Lérida en 1204 y muere en 1240.

Se llamaba Ramón Sarroy, pero se le conoce como «nonato» porque fue extraído del útero de su madre muerta. Profeso en los mercedarios, fundados por Pedro Nolasco, cuya misión era redimir cautivos en el norte de África. Entre sus votos estaba el de «quedar como rehenes, si fuese preciso, en lugar de un cautivo, sobre todo si su fe peligra». Eso hizo San Ramón Nonato, quien fue torturado por sus captores, quienes llegaron a ponerle un candado en la boca para que no pudiese predicar. Fue rescatado, posteriormente, por su orden.

Se le puede representar con alguno o todos de los siguientes atributos

Birreta de cardenal.

Bolsa de dinero a los pies

Candado en la boca

Libro

Hábito mercedario

Capitán Ryder

 

 

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