GRETA THUNBERG VS PASTORCITOS DE FATIMA

Una de las cosas más irritantes de la modernidad es el intento constante de imponer una mala copia de la cosmovisión católica. Cada manifestación, liturgia o sacramento católico tiene su correspondiente replica ridícula. Remarcando en los mismos, eso sí, que los “tiempos oscuros” quedaron atrás, y que mejor manera de demostrarlo que la copia en versión choni-poligonera de cada elemento que da sustancia a la Fe católica. No podía quedar fuera de esta imitación constante la figura de los profetas, aunque poniendo esta vez el acento no en las ofensas a Dios sino en las realizadas al “medio ambiente”.

Esto no sería ningún problema si la Iglesia no hubiese comprado esta mercancía, tan averiada como grotesca. En la Iglesia ha habido de todo, 2000 años dan para mucho, pero no se encuentra similitud a lo que estamos viendo en estos momentos. La imagen bufonesca que se empeña en presentar sólo mueve a la tristeza a aquellos que la amamos, y al desprecio a aquellos que la odian. Y es curioso, porque todos estos gestitos y abrazos al mundo se hacen para intentar ganarse su favor.

En nombre del Evangelio se ha adoptado una estrategia claramente anti-evangélica(1).

Este planteamiento debía, necesariamente, llevar a un cambio en los modelos de santidad propuestos por los jerarcas de la Iglesia.

Pocas veces se ha puesto más de manifiesto que el pasado miércoles santo. El Papa Francisco saludaba a la activista sueca Greta Thunberg, reverso tenebroso de aquellos pastorcitos que en Fátima no pararon de mortificarse por la salvación de nuestras almas y el consuelo del Señor(2).

Estos últimos quedaron enterrados por aquel Papa, definido como “bueno”, cuando en el discurso inaugural del Vaticano II hizo referencia a ellos, sin nombrarlos, como “profetas de calamidades”, y dio por inaugurada la nueva alianza entre el mundo y la Iglesia. Una idea que a nadie se le había ocurrido en 2000 años y que haría derramar ríos de misericordia sobre la humanidad.

Desde entonces, cuanto más ha odiado el mundo a Cristo más estrecha han intentado los jerarcas que sea la alianza: protestantes, judíos, anglicanos, musulmanes, masones, comunistas etc. Todos han sido bien recibidos porque todos, de alguna manera, buscaban y/o encontraban a Dios con sus diversas ideas, ideologías, teorías o fantasías. Y todas ellas eran dignas de respeto, ¡faltaría más!

Así, tras un giro de 360 grados nos encontramos en el mismo punto que antes de la llegada del Mesías, con un par de salvedades importantes: el moderno mundo pagano es amargado y carece totalmente de originalidad.

Volviendo a la niña sueca. Justo antes de los días más importantes del calendario litúrgico Francisco paraba unos segundos, en la Plaza de San Pedro, con la “activista sueca”, y le animaba a “seguir luchando”. Una chica que tendría que mover a la compasión, por el uso que los políticos y los medios están haciendo de ella, por las sandeces que dice, que cualquier progenitor amoroso debería corregir pues a ningún padre en su sano juicio nos agradaría ver a un hijo deslizarse por esa pendiente, y por el más que probable problema de salud mental que la chica parece tener, y que se agravará con el tiempo si nadie intenta corregirlo.

Incluso el portavoz vaticano Alessandro Gisotti se refería a ella en rueda de prensa.

Una muestra más de los tiempos, la Iglesia dice que hay que escuchar a los jóvenes sobre qué Iglesia quieren, ¡como si estuviese en su mano decidirlo!, y el Parlamento Europeo da voz a una niña de 15 años para que les indique como salvar el planeta.

Un liderazgo tal para cual.

Capitán Ryder

(1)“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”.

(2) Atrás quedaron los modelos de esos niños callados, humildes, piadosos y contemplativos. El mensaje de que fueron portadores es un estorbo desde hace varias décadas.

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