GLOBITOS DE ORO

El domingo pasado se celebró la gala de entrega de los premios Globo de Oro.

En dicha gala los actores y actrices de Hollywood llevaron a cabo una curiosa protesta. Todos vestidos de negro “denunciaban” los abusos que sobre la mujer se realizan en el mundillo del cine y la televisión. Como en “denuncias” anteriores de lo único que se trataba era de exhibir su supuesta superioridad moral.

Es una constante desde que la Revolución Francesa enterrara definitivamente a la Iglesia como guía moral de Occidente y pasara el testigo a los llamados intelectuales. Los intelectuales de hoy son esos cantantes y actores que veíamos el domingo.

De la pluma de los primeros surgieron todas las utopías que el hombre pueda imaginar, inaugurando un período oscuro para la humanidad que aún continua, y se aplicaron con la máxima energía en imponérsela a los hombres, les gustara o no. A estos más de 2 siglos se podría aplicar lo que Pierre Gaxotte decía de la Revolución Francesa, “…una historia mediocre, tanto por sus ideas como por sus hombres. No es grande más que por la majestad presente de la muerte”.

Los segundos emplean el mismo entusiasmo en que compartamos sus particulares taras, dejando claro su desprecio si no es así. Casi todos ellos comparten una o varias de las siguientes características: son depredadores sexuales, alcohólicos, drogadictos y consumidores compulsivos de antidepresivos. Con una vida tan recta no es de extrañar que siempre estén sermoneando a todo el mundo.

Entre todos los discursos, estos sí que son autorreferenciales, parece que ha destacado el de Oprah Winfrey, quien denunció el silencio al que han estado sometidas las mujeres. Ella, que ha tenido durante décadas el programa más visto de la televisión americana y que nunca dedicó 5 minutos a denunciar esos abusos. Ella, que tan cerca ha estado de los 2 mayores depravados de los últimos años: Bill Clinton y Harvey Weinstein. Ella, que no citó ni una sólo vez los abusos a menores denunciados tanta veces en Hollywood y a los que nunca dedicó ningún programa. Ella, que no citó ni una sola vez a las mujeres que rechazaron los favores sexuales aunque eso acabara con su carrera.

Quizá porque esas mujeres son un recordatorio demasiado doloroso de lo que ella es.

Supongo que estas mujeres, viendo el discurso desde sus casas, no podrían reprimir un rictus irónico de la que dicen será candidata a las presidenciales americanas.

Capitán Ryder

Ejemplos de las actrices de Hollywood luchando contra el acoso.

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