ELECCIONES EN ESPAÑA (IV). LOGIADANOS.

En las recientes elecciones generales, autonómicas y municipales, ha pasado en los medios como partido de derechas el de Albert Rivera, Ciudadanos.

Quizá, este encuadramiento ideológico sea uno de los más cómicos de los últimos 40 años. Incluso para un país desquiciado y una derecha paganizada, situaciones actuales en España, parece demasiado.

El caso es que pocos partidos pueden presumir de un pedigrí tan masónico, al menso aparentemente: en su nombre, en sus formas, en la supuesta defensa que hace de la nación española, en los candidatos que elige etc

Como el nombre, Ciudadanos, evoca más aquellos oscuros años de la Revolución francesa hay quien, con mucho tino, los ha rebautizado como Logiadanos.

El nombre no va a la zaga de las ideas con las que pretende hacer frente a los nacionalismos, y por lo que supongo que pasa por partido de derecha, abrazándose con gran pasión al “patriotismo constitucional”.

Así, en una idea repetida multitud de veces publicaba en 2018 en Twitter “Los nacionalistas vascos temen una marea de patriotismo constitucional. Es lógico, les gustan los privilegios y no les gusta la España de ciudadanos libres e iguales”.

Comentaba a este respecto el joven católico Jaume Vives con gran acierto “Los nacionalistas tienen razón en ese punto, la nación preexiste a la constitución”. Pues sí, lo que los romanos ya llamaban Hispania hace 2000 años ha sido reducida por estos defensores de la nación a una ley: la constitución de 1978.

Desde luego no es lo que generaciones de españoles han entendido por nación. Aunque quizá se entiende mejor si se enlaza con otra idea central de este partido: la disolución de la nación en la Unión Europea. Por ejemplo, hace unos meses “un patriotismo constitucional del siglo XXI, liberal, moderno y europeísta, y creo que ahí no coincidimos con algunos partidos. Tenemos el compromiso de que seguiremos trabajando por los estados unidos de Europa“.

Incluso ha propuesto ceder el control de fronteras a la Unión Europea. es decir, defienda una nación sin ninguna soberanía. Una nación en la que se podrá votar pero sin ninguna posibilidad de cambiar nada, pues todo se decidirá en esos oscuros órganos comunitarias.

Demasiado, incluso para la mierdocracia liberal.

Una nación sin raíces, sin lazos entre españoles, sin historia, reducida a una ridícula ley, y en la que el eslabón más fuerte para continuar juntos es un estúpido optimismo en el futuro. Así, comentaba hace no mucho “La diferencia entre un liberal y un socialista o un conservador es que pensamos que el futuro tiende a ser mejor”.

Es decir, las cosas irán mejor en el futuro…porque así tiene que ser. ¡Qué lástima que ni la historia, ni la razón, ni la naturaleza del hombre respalden su loca teoría!

Pero bueno, hace poco más de 200 años ya tuvo éxito este tipo de ideas, el paso de la organización política del pueblo, este sí, a un estado criminal que alumbraría un futuro esplendoroso.

Todo ello, por supuesto, de la mano de Soros, con quien ya se ha reunido y al que alaba en twitter el gurú económico de ciudadanos, señor Garicano.

A todo ello podemos añadir el fichaje del masón Valls, candidato ex-socialista en Francia. Recién llegado no ha parado de dar lecciones a todo el mundo sobre con quién se puede pactar o no y cuya última idea, “genial”, ha sido la de entregar la alcaldía a Ada Colau, cuya mayor preocupación tras los atentados de Barcelona era arrinconar al Rey de España en los actos institucionales posteriores, en los que, dicho sea de paso, no dejó de sonreír. ¡De qué se reía!

Por cierto, el político que expulsó ¡de qué manera! a los gitanos de Francia acusando a otros de racista.

Vuelvo al dicho americano, “si anda como un pato, vuela como un pato y hace cua cua…”

Esto es lo que hay.

Capitán Ryder

P.D: Más de 40 años de terrorismo para no entender nada: que unos españoles, ¡los mejores!, murieron por su país, y otros mataban para construir, es un decir, el suyo.

Que el Señor tenga en su gloria a los casi 1000 asesinados por el terrorismo en España.

 

 

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