BREVES MEDITACIONES SOBRE LAS ESTACIONES DE LA CRUZ (XII)

DUODECIMA ESTACION

Jesús muere en la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos

R. Por que por tu santa cruz redimiste al mundo

“Consumatum est”. Todo está cumplido, ha llegado a su pleno fin. El misterio del amor de Cristo hacia nosotros está consumado. El precio está pagado, y nosotros redimidos. El Padre Eterno determinó no perdonarnos sin un precio para mostrarnos un favor especial. Condescendió hacernos valiosos para Él. A lo que compramos lo valoramos. Él podría habernos salvado sin ningún precio, por la mera aceptación de su voluntad. Pero para mostrar su amor por nosotros puso un precio, que, si debía ser por todos nosotros, un rescate por la culpa de nuestros pecados, no pudo ser menos que la muerte de su Hijo en nuestra naturaleza. Mi Dios y Padre, que nos has valorado tanto como para pagar el más alto de todos los precios por nuestras almas pecadoras, ¿no vamos a amarte y a elegirte sobre todas las cosas como el único necesario y el único bien?

V. Misericordia, Señor.

R. Misericordia.

Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

J.H.Newman

El sol esconde su luz,

de horror la tierra suspira

cuando el Creador expira

enclavado en una Cruz.

¡Ay, Jesús! muera yo aquí

de amor, de pena y tristeza,

viéndoos con tal fineza

dar vuestra sangre por mí.

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