BREVES MEDITACIONES SOBRE LAS ESTACIONES DE LA CRUZ (VIII)

OCTAVA ESTACION

Las mujeres de Jerusalén lloran por nuestro Señor

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos

R. Por que por tu santa cruz redimiste al mundo

Desde que la profecía antigua dijo que el Salvador nacería de una mujer de la estirpe de Abraham, las mujeres judías habían deseado llevarlo. Ahora que había venido realmente, y tal como lo cuenta el Evangelio, qué diferente era el acontecimiento del que habían esperado. Él les dijo: “Vendrán días en que se dirá benditas las estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no amamantaron”. Señor, no sabemos lo que es bueno y lo que es malo para nosotros. No podemos predecir el futuro, ni sabemos cuándo nos visitarás o en qué forma vendrás. Y por eso lo dejamos todo a ti. Haz lo que gustes con nosotros y en nosotros. Haz que siempre te miremos, y tú míranos, y danos la gracia de tu amarga cruz y pasión, y consuélanos a tu manera y a la hora que quieras.

V. Misericordia, Señor.

R. Misericordia.

Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

J.H.Newman

Llorad vuestra perdición,

dice Jesús, con dulzura,

a la mujeril ternura

que lloraba su Pasión.

Gime, cristiano, de veras

sigue el consejo divino,

que no se halla otro camino

para alcanzar lo que esperas

 

 

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